Elegir una inversión solo porque tuvo buenos rendimientos en el pasado puede ser engañoso, especialmente si esos rendimientos fueron excepcionales. No obstante, cuando una empresa muestra resultados consistentemente buenos a lo largo de períodos extendidos, y cuenta con ventajas competitivas significativas, es probable que esa compañía continúe obteniendo buenos resultados en el futuro. Ejemplo de esto es Inditex, que por su histórico de buenos rendimientos y ventaja de escala, se valora mucho más alto que otras empresas en su sector.
La utilidad de los rendimientos pasados también varía en la gestión de fondos de inversión. Las gestoras que manejan múltiples fondos pueden tener alguno entre los mejores calificados por su rendimiento reciente, pero esto no necesariamente representa la calidad de todos sus productos. La probabilidad juega un papel y entre cientos de fondos, algunos irán bien y otros mal.
Warren Buffet y su gestión de Berkshire Hathaway son un claro ejemplo de cómo una metodología de inversión sólida puede resultar en rendimientos superiores a lo largo de décadas. Buffet ha superado consistentemente al S&P 500 desde 1965 hasta 2014, destacando tanto en períodos de alta como de baja rentabilidad.
Los rendimientos pasados pueden ser indicativos de resultados futuros cuando están basados en condiciones y prácticas que se mantienen. Esto es vital en la selección de fondos e inversiones, pues analizar por qué un fondo ha tenido buenos rendimientos y si esas condiciones persisten puede ayudar a prever su comportamiento futuro.
En resumen, mientras el aviso «Rentabilidades pasadas no presuponen rentabilidades futuras» sirve para moderar expectativas, no descarta la importancia de los rendimientos históricos consistentes. Estos pueden ser un indicador útil de potencial futuro, particularmente cuando se basan en fundamentos sólidos y condiciones estables. Como tal, los rendimientos pasados, aunque no garantizan, sí pueden dar pistas valiosas sobre la rentabilidad futura.